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Fin de Semana de Detectives en Mondejar por Amigos en Ruta

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El pasado fin de semana celebramos nuestro primer fin de semana de Detectives del año, en la Casona de Torres en Mondéjar nos congregamos un grupo de 13 aguerridos participantes dispuestos a pasar un fin de semana más que divertido.
 
Recibimos a los participantes con unos vinitos y un aperitivo muy original, hicimos las presentaciones oportunas y nos pusimos manos a la obra, nunca mejor dicho. Tras hacer los tres equipos que competirían por descubrir la teoría que diera con el asesino, Olga, la directora de juego fue asignando los papeles de los primeros personajes y se fueron sucediendo las primeras escenas.
 
A los pocos minutos ya estábamos muertos de la risa, como cada uno iba dando su toque personal a su personaje y cómo se iban estableciendo las primeras ideas acerca de la relación entre los personajes de la historia que Olga nos iba relatando poco a poco y como acontecían los sucesos en cada escena que los participantes iban representando.
 
Llegó el momento para la cena, y las mesas las distribuimos por equipos. Es muy agradable conversar con nuevos amigos con la escusa de la novela que íbamos descubriendo. Como siempre, la cocina de la Casona de Torres sorprende a todos con su exquisita delicia de platos, elegancia y gran calidad de ingredientes, la cuestión gastronómica aporta aquí un aliciente indudablemente inevitable.
 
Con buen vino, buena mesa y un postre espectacular regresamos a la sala para retomar de nuevo algunas escenas. Se asignaron nuevos personajes y poco a poco cada uno de ellos tenia sobradas razones para cometer un crimen contra el protagonista principal.
 
Momento de descansar, tomar algunas copas y charlar de cuestiones diversas en una velada espontánea y divertida donde ya todos teníamos la confianza de disfrutar de la compañía de cada uno de los miembros del grupo.
 
La mañana del sábado nos congregamos todos en el comedor donde se nos disponía un desayuno tipo buffet con fruta fresca, bollería artesanal, tostadas con aceite y entremeses que disfrutamos sin prisas para volver a la acción.
 
A todos nos sorprendió lo rápido que transcurrió la mañana, ya que cuando nos quisimos dar cuenta, era la hora de la comida. Nos esperaba nuestro salón comedor privado, una mesa redonda en exclusiva para nosotros donde volvimos a disfrutar de una cocina esmerada, cuidada, con un menú propio de quien tiene sumo cuidado, cariño y elegancia y de quien se esmera que el comensal salga de allí con el firme deseo de volver de nuevo.
 
Ahora era tiempo para la siesta, algunos decidieron descansar y reposar en su habitación, otros tomaron un soleado paseo en una bonita tarde primaveral por el pueblo. Todos con las teorías en la cabeza de sobre quién era el responsable del crimen que acabábamos de presenciar.
 
Los equipos nos reunimos en distintas partes del hotel, diseñando nuestra explicación de lo ocurrido, mientras miembros de uno y otro equipo intentaban escuchar las ideas de los otros, el contraespionaje era una fuente inagotable de hacernos bromas entre unos y otros.
 
Llegó el momento de la presentación, y cada uno de los equipos teníamos que tener preparado una escenografía para exponer nuestra solución del misterio. Un equipo optó por realizar una representación teatral de los sucesos con una voz en off, otro realizó su explicación en una especie de escenografía vanguardista, y el tercero emuló una escena de aquí no hay quien viva donde los vecinos cotilleaban del caso. La verdad es que todos nos reímos mucho y solo hubo un equipo que falló en sus investigaciones.
 
Después de las risas, hicimos un sorteo donde el premiado resultó ganador de un Fin de Semana de Detectives gratis. Decidimos dar un paseo por el pueblo y tomar unas cervezas en un animado bar del pueblo.
 
Y a continuación, ¡cómo no! la cena de gala en una gran mesa con una cena especial, más, si cabe, donde volvimos a disfrutar de una excelente cena.
 
Algunos fuimos a descansar a las habitaciones y otros disfrutaron de nuevo de una nocturna velada apacible con un buen gin tonic charlando animadamente de diversos temas.
 
Llegó el desayuno del domingo y el triste momento de despedirnos los unos de los otros, la conclusión final: nos hemos divertido mucho, que era de lo que se trataba, y además, hemos comido y bebido divinamente, por lo que una vez más nos encontramos con la satisfacción de la meta conseguida… y es que cómo decía aquel personaje que todos conocemos…. ¡me encanta que los planes salgan bien!


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